Pasada la medianoche, cualquier aeropuerto internacional se siente distinto. Procedente de un largo vuelo o concatenación de aviones no siempre del todo confortables, uno aterriza en otro país o continente sumido en un raro letargo. No es un letargo negativo, más bien uno adrenalínico que en nuestro viaje en grupo a Uganda se rompió de forma algo brusca: “Tenéis una hora y media para ducharos y descansar. Os espero en recepción para empezar el día”, sentenció nuestra guía Ana, quién nos acompañaría durante los próximos quince días en la conocida como Perla de África. 

Lo último que uno espera después de 18 horas volando es que no habrá tiempo más que para un cambio de vestimenta rápido y un cepillado de dientes. Llegar a las 4 de la madrugada quizás es lo que tiene, pero desde luego que fue una curiosa forma de comenzar nuestro viaje en grupo a Uganda de hace tan sólo unos meses. Consejo por si te estás planteando reservar un viaje organizado a Uganda: ¡Duerme en el avión!

Primeras sensaciones

Probablemente lo más valioso en un viaje sean esos primeros instantes en un país desconocido. La humedad se aprecia nada más salir del aeropuerto y nos recuerda que cada latitud se siente distinta, también en temperatura. Era septiembre de 2025 y nuestro viaje en grupo a Uganda no coincidía precisamente con la época más calurosa del año, pero esa humedad siempre da la bienvenida como si, de algún modo, quisiera avisar de que la aventura está a punto de comenzar. 

Nuestro viaje en grupo a Uganda empezó cruzando la capital del país, Kampala, un absoluto caos en el que las calles eran invadidas por vehículos de todo tipo y comercios que despliegan su muestrario de productos hacia el exterior. Por alguna razón, abundan los establecimientos que venden camas y es habitual desplazarse viendo todo tipo de mobiliario para dormir – de todas las clases y colores-. 

¿40 kilómetros para el primer punto de nuestra ruta por Uganda? Serán 30 minutillos, pensé. Qué poco sabíamos de distancias africanas y cómo aprenderíamos a base de experiencia en nuestro viaje en grupo a Uganda… Cruzar Kampala nos llevaría alrededor de 2 horas, y tardaríamos unas 3 horas más en cubrir la distancia que nos llevaría a Jinja para conocer las fuentes del Nilo. 

Un país lleno de sorpresas

Cuando se piensa en Uganda, es fácil asociar al destino con la icónica imagen del gorila de montaña. Evidentemente, este país es hogar de la mayor comunidad de gorilas de montaña del planeta y, junto con Ruanda, es el mejor lugar para conocer a este impactante animal en libertad. 

Lo que no te esperas de una ruta por Uganda es darte de bruces con el segundo lago de agua dulce más grande del mundo, el Lago Victoria. Impacta, y mucho. Pero qué grata sorpresa fue acercarnos también al nacimiento del río Nilo (sí, el famoso río que atraviesa Egipto) y que también nace aquí. En un safari acuático, navegamos por el Nilo en busca de las aves más bonitas que había visto en toda mi vida: grullas coronadas, Martín Pescador, Suimangas…

Otro gran impacto en nuestro viaje en grupo a Uganda fue el de conocer las Murchison Falls, ya dentro del Parque Nacional Murchison ¿Sabías que son consideradas las cataratas más potentes del mundo por el brutal volumen de agua que se cuela por una garganta de tan sólo 7 metros de ancho? Adaptadas con varios miradores, fueron unas de las visitas más impresionantes de nuestro circuito por Uganda. 

Uganda, país de safaris

Algo en lo que las agencias de viajes no suelen detenerse demasiado, es en explicar cómo de verde es el país. El territorio ugandés rezuma naturaleza allá donde busques y alberga montañas altísimas que contrastan abruptamente con largas extensiones de sabana africana, también presentes en otros países como Kenia o Tanzania

Nuestra guía Ana nos dijo en más de una ocasión que tuvimos suerte viendo tantísimos animales en nuestro viaje en grupo a Uganda. Ella bromeó comentando que en un circuito se ven tantos animales como buen carácter tenga el grupo de viajeros. Y en eso, nuestro grupo tenía las de ganar. Efectivamente, pudimos ver a los 5 grandes entre diferentes parques (Murchison Falls y Queen Elizabeth, principalmente). 

Compartir con un grupo de personas un viaje de estas características da para mucho. Obviamente, tienes alguien a tu lado a quien prestar unos prismáticos ante el encuentro con el leopardo o los leones trepadores. Las instantáneas se comparten, igual que el asombro por verse rodeado de jirafas y elefantes. Así como cuando, por primera vez, irrumpe en el campamento un hipopótamo al atardecer y empiezas a normalizar que, en el mismo lugar donde duermes, habitan una variedad inmensa de especies. Especies que, por otro lado, podrían matarte en veinte segundos si ellas quisieran. 

Convivencia en Uganda

A menos que se opte por un viaje privado, los viajes en grupo a Uganda te llevan a conocer a tus compañeros de aventura en situaciones no siempre demasiado ortodoxas. A veces se trata de matar hormigas mordedoras que empiezan a trepar por las piernas; otras, de prestar papel de váter ante un apretón. 

Pero también hay momentos mágicos. En nuestro viaje en grupo a Uganda compartimos hogueras nocturnas con la compañía de rangers experimentados que nos explicaban historias diversas – y probablemente inventadas- sobre la vida en África. El crepitar del fuego nos abrazaba ante un cielo oscuro – no siempre estrellado por la presencia de nubes- y algún que otro rugido que venía de lejos (o no tan lejos). 

Los amaneceres a la orilla del lago, los bailes con los niños ugandeses y esas miradas cómplices en las visitas a poblados. Un sinfín de horas de traslados de norte a sur por unos paisajes teñidos de verde con la presencia de innumerables campos de té. Este viaje en grupo a Uganda no hubiera sido el mismo sin los compañeros que hicieron ligero el camino y divertido el propósito. Si viajar no es divertirse, entonces ¿Para qué colgarse la mochila a la espalda?

Los impresionantes gorilas de montaña

La experiencia del viaje, en mayúsculas. Visitar una de las pocas familias de gorilas en libertad que habitan en el bosque impenetrable de Bwindi fue el gran momento de nuestro viaje en grupo a Uganda. Qué espectacularidad la de este animal: su mirada penetrante y su gestualización te hacen comprender por qué compartimos alrededor del 98% del ADN. 

No entraré mucho en detalles porque si viajas a Uganda, merecerás vivir este momento, como se diría ahora, sin spoilers. Después de un trekking relativamente asequible -dependiendo de la familia asignada caminarás más o menos- te dejan única y exclusivamente una hora para observar y compartir espacio con este increíble animal. Probablemente, el encuentro más bonito que puedas tener nunca con una especie en libertad. Y te aseguro, respetando mucho las normas y su bienestar, puedes acabar muy, muy cerca de ellos. 

Generalmente, el encuentro con los gorilas de montaña suele marcar el final de un circuito por Uganda. Al día siguiente, realizamos un safari por el Parque Nacional del Lago Mburgo, donde pudimos ver a centenares de cebras, uno de los últimos animales que nos quedaba pendiente. Aún con la alegría del día anterior palpitando en nuestros corazones, sabíamos que la aventura ugandesa empezaba a llegar a su fin. 

Han transcurrido meses de mi viaje en grupo a Uganda pero todavía puedo recordar los amaneceres en la sabana africana con las jirafas moviéndose a nuestro compás. A los hipopótamos en el río y al temido cocodrilo en la orilla esperando, así como al búfalo desterrado permaneciendo inmóvil en soledad por la crudeza de las leyes del reino animal. A su gente, con una historia reciente tumultuosa y un presente que todavía pesa, con mucho por construir. Uganda permanecerá siempre en el recuerdo y así, una aventura más que termina y se aposenta en la memoria de esos viajes que no se realizan sólo una vez, sino todas aquellas veces que somos capaces de recordarlos.