El antropólogo inocente, de Nigel Barley

Aunque no es un libro estrictamente de viajes, “el antropólogo inocente” de Nigel Barley sí que es un libro especialmente apropiado para llevarse de viaje. Su lectura es extremadamente fácil, pesa poco en la mochila y además nos ayudará a mantener nuestra mente abierta y disfrutar más de las diferencias culturales que nos vamos encontrando durante el viaje.

El libro narra básicamente las experiencias de Barley en su primer trabajo de campo como antropólogo sobre los dowayos, una tribu de Camerún. En clave de humor, el autor nos presenta su cosmología y conjunto de normas sociales que si bien a nuestros ojos se presentarán como disparatadas escenas, para los dowayos son realidades y verdades evidentes.

el antropólogo inocente

El antropólogo inocente, Nigel Barley

El autor vivió entre los dowayos hasta integrarse casi completamente en su estructura social lo que le permitió ser testigo excepcional de sus ceremonias y expresiones folclóricas. Asimismo Barley “sufre” un sinfín de peripecias que van desde sus dificultades para conseguir financiación, los encontronazos con la burocracia y las corruptelas camerunesas, las enfermedades y las dificultades de comunicación que le llevarán, por ejemplo, a un matrimonio inesperado con una mujer dowaya.

En definitiva, un libro extremadamente divertido que amenizará los trayectos en avión, las esperas en las estaciones de tren o las horas que uno pase tostándose en la playa. Un buen aperitivo para tus viajes a Camerún.

Subida y bajada a un volcán en Panamá con sorpresa final.

El despertador suena temprano. Tanto que aún está oscuro y dan ganas de quedarse remoloneando en la cama. Sin embargo, no tardo en ponerme en marcha porque el plan que tengo para hoy me motiva lo suficiente como para vencer a la pereza. El objetivo es subir al volcán Barú, el más alto de Panamá (3.475 msnm) e intentar ver el Océano Pacífico y el Mar Caribe al mismo tiempo.

Hace un poco de frío pero eso es normal cuando se está en Guadalupe una pequeña localidad a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar en el corazón mismo de un país tropical como Panamá. Me visto con ropa cómoda pero abrigada, me calzo las botas y preparo la mochila con la comida y el agua. Cuando bajo a la recepción del hotel el guía y el todoterreno que he contratado el día anterior ya me está esperando. Hablamos poco durante el camino y sospecho que él tiene tanto sueño como yo.

Durante casi una hora traqueteamos por pistas forestales hasta llegar a la base del enorme volcán. En teoría la subida serán unas siete u ocho horas y por lo que todo el mundo me ha comentado son bastante duras.

Nada más empezar nos adentramos en un bosque húmedo y casi impenetrable. Aunque había dudado de la necesidad de contratar guía, me doy cuenta en cinco minutos que sin él estaría completamente perdido. Esto no es como andar en el pirineo, la vegetación es tan espesa que no parece que estemos ascendiendo por una montaña sino cruzando la jungla y hay que abrirse paso a golpe de machete.

Volcán Barú

Entrada al Parque Nacional Volcán Barú, Panamá.

Los monos nos acompañan con sus gritos durante un buen rato. También vemos durante el ascenso un par de quetzales. El lugar es hermoso y parece prácticamente virgen salvo por el estrecho sendero que recorremos abriéndonos paso entre la maleza. Sin embargo la subida es dura. La línea que seguimos hacia la cima (cuando entramos en algún claro y la distinguimos) parece bastante recta y las pendientes son exigentes. En muchas ocasiones hay que utilizar manos y pies para continuar.

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Viajar con niños: consejos prácticos para elegir destino y disfrutar de unas vacaciones en familia.

En estos meses de vida de BuscoUnViaje.com hemos “aprendido” que una de las cosas que más condiciona el destino a elegir para el próximo viaje (y que más preocupan a nuestros usuarios) son los niños. Un porcentaje de visitas muy significativo a nuestro recomendador de viajes ha marcado como condición imprescindible la de “destino apto para viajar con niños“.

Recogiendo esta inquietud, este post pretende, sin ánimo de ser exhaustivo (el tema podría ser objeto de un manual de cientos de páginas) dar algunos consejos generales sobre dónde, cómo, en qué medio de transporte, qué tipo de alojamiento y qué hacer cuando se viaja con niños.

Los siete apartados siguientes intentan sistematizar las recomendaciones más importantes.

1.       ¿Dónde? Cómo elegir el destino más adecuado

Lo primero que hay que decidir a la hora de viajar con niños (y en general siempre que uno se va de vacaciones) es el destino más adecuado a nuestras expectativas y gustos. Generalmente para poder elegir destino siempre se ha acudido a los consejos de amigos, familiares o “expertos” (agentes de viajes).

Sin embargo, la elección de destino es cada vez es más difícil. Los destinos turísticos han aumentado en número y no es fácil encontrar muchos amigos con niños que hayan visitado destinos exóticos en sus viajes a Nueva ZelandaIndia o Perú. Asimismo, los viajes a Indonesia  están, también, cada vez más de moda.

Además cada vez se ofrecen más servicios y actividades (también ocurre para el caso de viajar con niños) que pueden determinar el destino que finalmente elegiremos.

Disneyland; uno de los destinos favoritos con niños - PrincessAshley, flic

Disneyland; uno de los destinos favoritos para viajar con niños – PrincessAshley, flickr

Hay varias agencias de viajes (físicas y en internet) que se dedican a este mercado con mayor atención y que tienen un catálogo de paquetes de viaje específicos para viajar con niños. Kids can Travel es una en inglés, mientras que en español tenemos, por ejemplo, Babyviajes.com. Además las grandes agencias (El Corte Inglés, Viajes Iberia, Barceló, Mucho Viaje, etc..) cada vez prestan más atención a este tema y se aseguran de contar con proveedores (especialmente hoteles) que cuenten con infraestructuras y servicios para aquellos que quieran viajar en familia.

Si se quiere contrastar la información que ofrecen las agencias hay foros especializados como Cyberpadres.com en el que se podrán comentar con otros padres las experiencias que se han tenido y hacer preguntas que nos ayuden a decidir el destino. También, por supuesto, podéis utilizar nuestro recomendador de destinos, donde sólo os aparecerán aquellos destinos que hemos considerado aptos para familias con hijos.

2.       ¿Cómo? Paquete organizado, por libre, sólo la familia o con amigos.

Tan importante como el destino es elegir la modalidad del viaje. Las agencias de viaje ofrecen normalmente paquetes cerrados, pero hay muchas más posibilidades.

Viajar por libre con niños no es descabellado, pero exige un tiempo de planificación superior. Los detalles que pueden fallar, y que entre adultos se pueden resolver improvisando, es mejor tenerlos previstos cuando se viaja con niños, sobre todo, si estos son muy pequeños. Las estadísticas demuestran que la mayoría de familias elegirán paquetes organizados si van a países exóticos o muy lejanos, o por libre si es para una escapada de un puente a ciudades europeas o norteamericanas como París, Londres, Roma o Nueva York.

Una opción que cada vez está tomando más fuerza es la de viajar en grupos de varias parejas con niños, para poder alternar la vigilancia y atención a los pequeños (por una/s de las parejas) con los momentos de ocio de los adultos.

En todo caso, si se elige un viaje organizado por agencia es recomendable que esté especialmente diseñado para niños, ya que estos no se someterán con facilidad a la rigidez de los horarios, a largas etapas en autobús, o a recorridos turísticos muy intensos por museos y monumentos.

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Paisajes inesperados, un lago salado en Turquía

En algunas ocasiones durante un viaje, por mucho que uno haya leído la Lonely Planet,  uno se encuentra con paisajes inesperados que te hacen disfrutar doblemente. Tanto por la belleza intrínseca del sitio como por la sorpresa.

En el corazón de Turquía (Anatolia central), camino de la Capadocia, encontramos un lago salado enorme de aspecto similar a los que se pueden ver en los viajes a Bolivia (Uyuni) o en viajes a Chile (Atacama). Se llama “Tuz Gölü” (Lago de Sal) y tiene nada más y nada menos que 1.500 kilómetros cuadrados. La parada y la foto eran obligatorias.

Tuz Gölü, Anatolia Central (Turquía)

Tuz Gölü, Anatolia Central (Turquía)

Salir por la noche en Madrid, una experiencia única.

Salir por la noche en Madrid justifica de sobra un viaje de fin de semana a la capital de España. Aunque la falta de playa a veces parece relegar a Madrid a ocupar una posición únicamente como destino turístico cultural o de negocios y no tanto de ocio, como su competidora Barcelona, Madrid tiene un enorme abanico de posibilidades para el esparcimiento, sobre todo, nocturno.

Cualquiera que se anime a dedicar un par de noches a la capital madrileña y se deje arrastrar en el torrente de personas que inundan las calles, descubrirá un ambiente desenfadado, una cierta cultura de la juerga (en ocasiones bohemia y otras muy “castiza”) y un buen número de locales de excelente nivel.

Chueca por la noche

Chueca por la noche - Daquella manera, flickr

Lo bueno de Madrid y su oferta de ocio nocturno es que, si se tiene paciencia y se dedica tiempo a investigar (o a leer este post) se puede encontrar oferta de máxima calidad para todos los gustos. Locales míticos, que nos lo harán pasar bien aunque no queramos, gente de todos los estilos, tradiciones curiosas como cenar tapeando y una programación musical excelente.

Empecemos por las zonas de marcha. En Madrid no hay una única área en la que se congreguen los bares y discotecas sino que los locales se reparten por toda la ciudad. En los barrios del centro las más populares son. Gran Vía, Puerta del sol – Madrid de los Austrias, La Latina, Huertas – Santa Ana, Malasaña y Alonso Martínez y Chueca. Pasear por las estrechas calles del centro de bar a bar es un aliciente más ya que el marco histórico y monumental en el que se encuentran muchos de los locales es magnífico. !Ah!, en Madrid no se está mucho rato en los bares, si no que hay tradición de cambiar a menudo de registro e ir de un lado a otro.

Un poco más alejados de la zona histórica también encontramos las zonas de Arguelles y Moncloa, Castellana, Avenida del Brasil, Orense o República Argentina. Aunque evidentemente hay gustos para todos los colores, y en estas zonas también hay buenos locales, si se quiere vivir una experiencia genuina será mejor quedarse en el centro.

Una noche madrileña puede empezar perfectamente tomando cañas y cenando de tapas por las zonas de La Latina y Huertas. Como es tradición en Madrid, si se consumen bebidas las tapas (para sorpresa de los turistas) son gratis en muchos lugares así que la cena puede salir “gratis”. No tener complejos y probar todas. Probablemente no son los alimentos más saludables, pero sí serán sabrosos y además la combinación de la tapa con una caña o un chato de vino, nos preparan perfectamente para la noche que acaba de comenzar.

Pincho de tortilla

Pincho de tortilla - tnarik. flickr

Tras las “cervecitas” (o lo que cada uno prefiera) iniciales nos dirigiremos a la zona o local que más se adapte a nuestro estilo. Aunque es imposible hacer una recomendación general (puesto que esta dependería de los gustos de cada lector) nos arriesgamos a nombrar algunos locales en los que el que escribe ha pasado muy buenos ratos y que en muchos casos tienen una larga tradición y un nombre de prestigio dentro de la esfera nocturna madrileña.

Para aquellos que les guste el Jazz, el Bogui, en la calle Barquillo es un buen lugar en el que disfrutar de la buena música y evitar el “garrafón”. Si se prefiere la música rock o pop en directo algunas buenas opciones son La sala el Sol, el Moby Dick o la Riviera, las dos últimas algo alejadas del centro.

Si se quiere tener una noche más tranquilo, la ciudad cuenta con un buen puñado de cafés con encanto. Entre los miles que hay mi favorito sin duda es el Café Belén en el número 5 de la calle del mismo nombre (Chueca).

Taberna del 9 - Daquella manera

Taberna en Malasaña - Daquella manera

Madrid tiene también estupendas coctelerías. Una de las mejores, sino la mejor, es el Cock en la calle de la Reina. Otra magnífica opción es el mítico Museo Chicote en Gran vía, que ha sido considerado en algunas listas como el mejor bar del mundo.

Si la noche se va entonando y se quiere ir a bailar a algún club de música electrónica en el área de Gran Vía se puede ir al Demode (calle de la Ballesta 7) y posteriormente dirigirse al Mondo (Arlaban).

Gran Via por la noche

Gran Via por la noche - Fernando García Redondo, flickr

Si se quiere algo más sofisticado o un sitio en el que se pueda ver al “famoseo” local, Fortuny (que es también un restaurante) o la Joy eslava son nombres clásicos que ofrecen un estilo diferente.

Para los valientes que quieran proseguir la noche más allá de los seis o siete de la mañana, será mejor estar atentos a los que reparten flyers para los “after hours” en las puertas a la salida de los clubs. Como normalmente no tienen licencia de apertura los “afters” cambian constantemente de lugar pero siempre están presentes. En ellos la fiesta continúa con el mismo buen rollo que en los bares y clubs, eso sí, el que vaya tiene que ser consciente que el ambiente estará más cargado y la clientela, en muchos casos, especialmente animada por todo tipo de sustancias.

Llegados a este punto, e incluso mucho antes, sería un buen momento de irse a la cama sin sentirnos culpables y habiendo pasado una noche memorable. Sin embargo, los que tengan energías aún podrán ir a desayunar un buen café con leche y churros. Aunque parezca increíble siempre se encontrará gente en Madrid que continúa la fiesta y que no tienen pensado irse a dormir.

El concepto de salir de copas en Madrid tiene además otra variante sobre otras ciudades. Normalmente al día siguiente, en lugar de dormir y pasar la resaca como uno buenamente puede, los noctámbulos madrileños (y los visitantes) se levantan relativamente pronto y se marchan a la Latina de cañas a medio día. Si hay sol y la temperatura es agradable la gente se congrega en la calle y celebran esta segunda convocatoria para la diversión que ofrece el fin de semana madrileño.