Argelia
Argelia significa Sahara en su máxima expresión. Un destino mítico para los enamorados de los viajes en todo terreno entre dunas y ergs infinitos alejados de las rutas turísticas más convencionales. Su gran superficie alberga incontables tesoros arquitectónicos, paisajísticos y culturales que hacen de los viajes a Argelia una de las mejores opciones de adentrarse en África sin la necesidad de realizar un trayecto de más de cuatro horas de duración. En el sur de Argelia, desde la ciudad
Argelia, abrazo mágico del Mediterráneo, donde la historia y la naturaleza danzan en armonía
Argelia, desplegando su encanto en 2.381.741 km², es un poema épico que entrelaza la melancolía de la historia con los tesoros ancestrales, los paisajes que pintan cuadros naturales y una cultura que late como el susurro de un antiguo corazón. Su litoral mediterráneo de 1200 km acaricia los sueños, mientras el relieve compone una sinfonía mágica de llanuras, mesetas, montañas y un vasto desierto que se extiende como un lienzo en 2 millones de km². Argelia, joya escondida en la paleta del tiempo, invita a los aventureros a descubrir tesoros inexplorados, donde cada rincón se convierte en una poesía visual que cautiva.
Las ciudades romanas resuenan como melodías de grandeza en las páginas del pasado. Timgad y Djemila, con sus calles empedradas, son testigos de la arquitectura romana en su esplendor. Tébessa fusiona estilos con la influencia del norte de África, mientras Tipaza, abrazada por el Mediterráneo, combina la majestuosidad imperial con la serenidad costera. Estas ciudades ofrecen una experiencia única, una danza etérea en la grandeza y belleza de una época perdida.
El Parque Nacional de Tassili N ́Ajjer, en pleno desierto del Sáhara y al sureste de Argelia, es un paraíso de caprichosas formas de roca y arena de 72 mil kilómetros cuadrados. Encajado entre las fronteras de Libia y Níger, es mundialmente conocido por albergar una de las agrupaciones de arte rupestre prehistórico más importantes del mundo. Una verdadera “Capilla Sixtina del Desierto”, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y hogar de los tuaregs, los señores de las dunas.
Una ruta donde admiraremos las más importantes de alguna de las 15 mil muestras de pintura y grabado rupestre procedentes del Paleolítico Superior y el Neolítico. Jirafas, elefantes, figuras humanas y otras representaciones que hicieron las delicias de Henri Lothe, el explorador francés al que se le atribuye el descubrimiento de las mismas, allá por el primer tercio del siglo XX.
Un Fin de Año especial en el que dormiremos arropados por las estrellas y contemplaremos las puestas de sol a lomos de las dunas.