Cómo es Jordania

  • No es un país tan barato como uno esperaría viendo el nivel de vida de la población local, pero los precios son mucho más bajos que en Europa.

  • Se trata de un país árido, de paisajes desolados. El viajero puede llegar a tener una cierta sensación de fealdad.

  • Las ciudades no tienen mucho interés salvo por las sensaciones que pueden despertar lugares diferentes a los que estamos acostumbrados.

  • La gastronomía en general es atractiva y se puede comer por poco dinero incluso siendo exigente con la higiene del restaurante.

  • Es fácil moverse en taxi por el país, aunque los taxistas son duros de roer y hay que estar atento para evitar que te tomen el pelo.

  • El trasporte público tiene únicamente tres inconvenientes: enterarse de cuál es el autobús apropiado, cuáles son sus horarios y luego ser capaz de sacar el billete.

  • Jordania no es un país muy preparado para el turismo por libre, pero es posible hacerlo si a uno no le importa introducir un poco de incertidumbre en el viaje.

  • Es difícil contactar con la gente. Apenas saben idiomas y no tienen, en general, demasiado interés por charlar con turistas. Sin embargo, si se logra ese primer contacto (normalmente fuera de los lugares turísticos) el viajero quedará impresionado por la amabilidad y hospitalidad de los jordanos.

  • El clima es muy variable y extremo: desde temperaturas que rondan los 40 grados en el desierto hasta el frío e incluso nieve en las zonas más altas.

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