Kirguistán es uno de los secretos mejor guardados de la mítica Ruta de la Seda. Un país de grandes montañas, lagos, cañones y horizontes casi infinitos, donde las tradiciones nómadas siguen formando parte de la vida cotidiana.
Esta Semana Santa viajaremos en grupo reducido a Kirguistán para adentrarnos en una Asia Central todavía poco conocida, atravesando paisajes de alta montaña y antiguos caminos que durante siglos conectaron Oriente y Occidente.
Acompañados por un guía en castellano, combinaremos naturaleza, patrimonio histórico y encuentros con la cultura local. Compartiremos experiencias con familias locales, conoceremos sus tradiciones y artesanía y nos acercaremos a una forma de vida profundamente vinculada al territorio.
Recorreremos algunos de los grandes paisajes del país: contemplaremos el lago Issyk Kul, descubriremos las sorprendentes formaciones de Jety Oguz y el cañón Skazka y llegaremos hasta el histórico caravanserai de Tash Rabat, uno de los grandes testimonios de la antigua Ruta de la Seda.
Nuestra ruta pasará también por Karakol y Bishkek, descubriendo las diferentes caras de un país donde naturaleza, historia y herencia nómada se encuentran.
Una forma muy diferente de vivir la Semana Santa, descubriendo Kirguistán de manera auténtica y cercana y compartiendo la experiencia con un grupo reducido de viajeros.