Viaje a Alemania: La Ruta de la Cerveza

Viaje organizado por la agencia de Jens

(1 Opiniones)

 Viaje de 9 días


 Viaje en grupo
Grupo reducido de 5-8 personas


 Viaje para disfrutar del destino
Dedicado a conocer Alemania

por 2.580EUR
precio final

No incluye vuelo

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Viaje a Alemania: La Ruta de la Cerveza

Monjes, castillos y maestros cerveceros en paisajes de tradición viva

“Un día sin cerveza es posible… pero carece de sentido”, reza un clásico dicho alemán, y en este viaje entenderemos por qué. Recorreremos el oeste y el sur del país a través de su variedad de paisajes. Las cervezas locales reflejan las condiciones naturales. De esta manera vamos a tastar gran cantidad de tradiciones cerveceras distintas desde cervezas clásicas —Alt, Kölsch, Export, Helles, Rauchbier o Rotbier— hasta artesanales y de temporada, algunas realmente especiales y poco conocidas.

Conoceremos cervecerías famosas, monasterios donde los monjes aún elaboran sus cervezas, y los tradicionales "Biergarten". De paso, visitaremos cuatro grandes metrópolis: Düsseldorf, Colonia, Frankfurt y Múnich. Nuestro recorrido incluye varios sitios Patrimonio de la Humanidad y una auténtica fiesta bávara tradicional, más íntima que la Oktoberfest, acompañada de la gastronomía local.

Navegaremos en barco por la impresionante garganta del Danubio, disfrutando de la historia y la naturaleza desde el agua. Exploraremos la región más importante de cultivo de lúpulo del mundo. Visitamos pueblos preciosos, castillos medievales y los palacios de la cerveza.

Historia, cultura, paisajes y, sobre todo, cerveza: un viaje para todos los sentidos.

Itinerario y detalles

Ciudades de salida

Día 1: Düsseldorf

Llegada al aeropuerto internacional de Düsseldorf y traslado a nuestro hotel céntrico. Dejamos el equipaje, respiramos hondo… y comienza oficialmente nuestra ruta cervecera. 

Nos adentraremos en el casco antiguo, conocido como la “längste Theke der Welt” (la barra más larga del mundo). En apenas unos cientos de metros se concentran decenas de cervecerías tradicionales donde cada casa elabora su propia cerveza. Aquí no se viene solo a beber, sino a entender una cultura.

Düsseldorf tiene su propio estilo de cerveza: la Altbier. “Alt” significa “antigua”, en referencia a su método tradicional de fermentación alta. Es una cerveza oscura, con notas de malta tostada y un ligero matiz a nuez, equilibrada y elegante. La probaremos en su entorno natural, servida con esa sobriedad renana que no necesita artificios.

Pasearemos también por el centro histórico y por las orillas del Rin, donde la ciudad combina tradición y modernidad.

Durante estos primeros días comenzaremos a descubrir una de las rivalidades urbanas más intensas de Alemania: la que enfrenta a Düsseldorf y Colonia. Sus raíces se remontan a la Edad Media y hoy sigue viva en el dialecto, el folclore, el carnaval, el deporte, la política… y, por supuesto, la cerveza. Aquí cada detalle importa, y lo aprenderemos con una sonrisa y probablemente con alguna broma local incluida.

Noche en el centro de Düsseldorf

Día 2: Colonia

A tan solo 40 kilómetros de Düsseldorf nos espera su gran rival: Colonia. La ciudad de origen romano —fundada como "Colonia Claudia Ara Agrippinensium"—, fue en la Edad Media la metrópoli más poderosa del territorio alemán. Comercial, influyente y orgullosa de su identidad, sigue siendo hoy una de las ciudades más vibrantes del país.

Es también la capital indiscutible del carnaval alemán, donde el humor, la sátira y el carácter abierto de sus habitantes forman parte del ADN local.

El símbolo absoluto de la ciudad es su imponente catedral, Patrimonio de la Humanidad. Durante un tiempo fue el edificio más alto del mundo y en su interior se conserva el relicario de los Reyes Magos, uno de los grandes tesoros del arte medieval europeo. La visitaremos con calma, entendiendo no solo su arquitectura, sino su significado histórico.

Y, naturalmente, aquí reina otra cerveza: la Kölsch. Clara, fresca, delicada y menos amarga que una Pils estándar, se sirve en vasos estrechos de 0,2 litros que se rellenan casi sin que uno se dé cuenta. La Kölsch cuenta con indicación geográfica protegida dentro de la Unión Europea y solo puede elaborarse en Colonia y sus alrededores. Aún sobreviven cerca de 30 cervecerías tradicionales en la ciudad.

Pasearemos por el centro histórico y entraremos en algunas de sus cervecerías rústicas para probar distintas versiones locales. Cruzaremos también el Rin para contemplar el perfil urbano con la catedral dominando el skyline: una imagen que explica por sí sola por qué Colonia fue, durante siglos, una potencia europea.

Y, entre Alt y Kölsch, cada uno empezará a tomar partido… aunque prometemos mantener la diplomacia dentro del grupo.

Noche en el centro de Colonia

Día 3: Colonia – Valle del Rin – Frankfurt

Por una carretera secundaria seguimos el estrecho Valle del Rin, el corazón de la llamada Alemania romántica. En la Antigüedad marcaba la frontera septentrional del Imperio romano. Desde la Edad Media, numerosos castillos protegen la vía de transporte fluvial más importante de Europa. Toda el valle fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Nos detendremos a observar los restos del famoso Puente de Remagen, el único puente sobre el Rin que las tropas nazis no lograron volar en la Segunda Guerra Mundial. Permitió al ejército estadounidense cruzar el río y avanzar hacia el centro del país. Este episodio histórico fue llevado al cine en la película El puente de Remagen.

Visitaremos el imponente castillo de Marksburg, construido en la segunda mitad del siglo XIII, con vistas espectaculares del río y el valle. Destaca especialmente su Sala de los Caballeros. También pararemos en varios de los preciosos pueblos medievales, con sus características casas de entramado de madera.

Subiremos al risco de la Loreley, cuyas paredes se elevan 132 metros sobre el nivel del agua, disfrutando de vistas únicas del valle y del cercano castillo Katz. Este lugar forma parte esencial de la mitología alemana: según la leyenda, el tesoro de los Nibelungos sigue enterrado en el Rin.

La región es también conocida por sus excelentes vinos blancos. Vamos a probar alguno en el bonito centro histórico de Rüdesheim. La ciudad se sitúa en el punto de contacto entre la gran región vinícola del Rheingau y la tradicional zona de la sidra alemana.

Finalmente llegaremos a Frankfurt, el centro bancario más importante de la Unión Europea. A la sombra de sus impactantes rascacielos descubriremos un casco histórico muy bonito. Cruzaremos el río Meno para visitar el barrio de Sachsenhausen, el centro de ocio de la ciudad. Allí domina la sidra, servida en sus vasos y vasijas características.

Pero naturalmente también hay cerveza. El tipo local dominante se llama “Export”, parecido a la Pilsener, pero ligeramente más fuerte. Su nombre no se debe a la exportación a otros países, sino a la histórica venta a zonas fuera de la ciudad, ya que se conservaba mejor que otros tipos de cerveza.

Noche en el centro de Frankfurt

Día 4: Frankfurt – Seligenstadt – Steigerwald – Bamberg

Salimos de Frankfurt rumbo al este, pero antes de sumergirnos en la Franconia cervecera haremos una primera parada en Seligenstadt, otra pequeña perla medieval a orillas del Meno. Pasearemos por su casco histórico amurallado, con varias torres de vigilancia que recuerdan su pasado defensivo, y disfrutaremos de su atmósfera tranquila, muy diferente al dinamismo de la gran urbe que dejamos atrás por la mañana.

Más adelante nos adentraremos en el Parque Natural de Steigerwald. Allí subiremos al llamado "Baumwipfelpfad", literalmente “camino por las copas de los árboles”. Se trata de una pasarela elevada de aproximadamente un kilómetro de longitud que discurre a una altura media de 26 metros sobre el suelo, permitiéndonos caminar entre las copas de un antiguo bosque dominado por hayas. En el centro del recorrido se alza una torre de observación de 46 metros desde la que se disfruta de una amplia panorámica sobre el mar verde del bosque franconio. Es una experiencia tranquila, casi contemplativa, que nos conecta con el paisaje antes de volver a sumergirnos en la historia urbana.

Por la tarde llegaremos a Bamberg. Su casco antiguo completo está declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad y cuenta con más de mil edificios protegidos. La ciudad, construida sobre siete colinas, combina arquitectura medieval, barroca y burguesa con una armonía sorprendente. Bamberg es también ciudad universitaria, lo que aporta una energía joven y dinámica a un conjunto histórico excepcionalmente bien conservado.

Y aquí entramos en uno de los capítulos más especiales de nuestro viaje: el "Rauchbier", la cerveza ahumada. Bamberg es uno de los pocos lugares de Europa donde se conserva esta tradición. En la Edad Media, en regiones húmedas, no siempre era posible secar la malta al aire libre, por lo que se utilizaba fuego directo. Ese proceso impregnaba el grano de un característico aroma ahumado y le daba un color más oscuro. Cuando en Inglaterra, a partir del siglo XVII, se perfeccionaron sistemas para secar la malta sin humo (mediante hornos cerrados y técnicas más controladas), este estilo fue desapareciendo en la mayor parte de Europa. Sin embargo, en Bamberg varias cervecerías mantuvieron viva la tradición.

Nos sentaremos en una cervecería rústica que sigue activa desde el año 1405 para probar esta especialidad histórica. Y aquí, como siempre, la pregunta no será solo si nos gusta o no… sino si entendemos lo que estamos bebiendo.

Noche en el centro de Bamberg

Día 5: Bamberg – Kulmbach – Núremberg

Por la mañana nos dirigimos a la pequeña ciudad de Kulmbach, conocida como una de las capitales cerveceras del sur de Alemania. Allí visitaremos el Museo de las Cervecerías de Baviera, que ofrece una panorámica completa sobre la historia mundial del arte de elaborar cerveza.

El recorrido histórico nos lleva desde la antigua Mesopotamia, donde hace más de 5.000 años ya se fermentaban cereales, hasta la Edad Media, cuando los monasterios europeos perfeccionaron y regularon su producción.

Durante la visita comprenderemos también las fases básicas de elaboración: malteado, maceración, cocción con lúpulo y fermentación.

Desde allí continuaremos hacia Núremberg, otra ciudad histórica con gran tradición cervecera. Su casco antiguo, rodeado por potentes murallas medievales, conserva iglesias góticas, casas con entramado de madera y plazas llenas de vida. Dominando la ciudad se alza el Castillo Imperial de Núremberg, antigua residencia de emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, símbolo del poder político que tuvo la ciudad en los siglos medievales.

Una visita guiada nos llevará por los túneles subterráneos excavados bajo el casco antiguo, donde hace 500 años se maduraba y almacenaba la cerveza en condiciones de temperatura constante antes de la invención de la refrigeración moderna. Estos laberintos recuerdan hasta qué punto la cerveza formaba parte esencial de la economía urbana.

El estilo clásico de Núremberg era el Rotbier, la cerveza roja. De color cobrizo oscuro y con mayor presencia de lúpulo que otras variedades tradicionales alemanas, fue durante siglos la especialidad local. En el siglo XVI la ciudad llegó a contar con 35 cervecerías productoras de Rotbier. Con el paso del tiempo, la tradición casi desapareció, pero en los últimos 30 años se ha revitalizado con éxito.

Aprovecharemos para probar esta especialidad local en un Gasthaus tradicional o, si el tiempo lo permite, en un Biergarten. Y como ya es costumbre en nuestro grupo, no se tratará solo de degustar, sino de comprender la historia que hay detrás de cada vaso.

Noche en el centro de Núremberg

Día 6: Núremberg – Garganta del Danubio – Weltenburg – Walhalla – Regensburg

Hoy nos espera una jornada especial. Nos trasladamos hasta el Danubio para recorrer en barco la impresionante garganta del río, el llamado Donaudurchbruch, uno de los paisajes fluviales más espectaculares del sur de Alemania. Entre paredes rocosas escarpadas, el Danubio se abre paso en un tramo estrecho y dramático que sorprende incluso a quienes ya conocen bien el país.

En aproximadamente una hora llegaremos a la Abadía de Weltenburg, considerada el monasterio que produce cerveza más antiguo del mundo, documentado al menos desde el año 1050. El entorno es tan impresionante como su historia: el conjunto monástico se encuentra encajado entre las paredes de la garganta y el curso del río.

La abadía sigue produciendo hoy una amplia gama de cervezas, incluidas varias ediciones estacionales. Una visita guiada nos permitirá conocer el proceso de fabricación actual y su evolución histórica.

Probaremos las clásicas cervezas de los monjes, especialmente los estilos Bock y Doppelbock. Son cervezas de distintos matices de color, pero generalmente más intensas y con mayor graduación alcohólica que las variedades estándar. Tradicionalmente, los monjes las consumían como sustento durante la Cuaresma, ya que el ayuno permitía líquidos nutritivos.

La leyenda cuenta que enviaron un barril de su cerveza al Papa en Roma para solicitar permiso oficial para su consumo durante la Cuaresma. Tras el largo viaje, la cerveza llegó en mal estado. Al probarla, el pontífice consideró que beber algo así solo podía entenderse como una forma adicional de penitencia… y autorizó su consumo. Historia o mito, ilustra bien el ingenio monástico.

Tras regresar en barco continuaremos hasta el majestuoso Walhalla. Este monumental templo neoclásico, mandado construir por el rey Luis I de Baviera en el siglo XIX, se inspira en el Partenón de Atenas y alberga bustos de grandes personalidades del mundo germánico. Su nombre hace referencia al Valhalla de la mitología nórdica, el salón de los héroes caídos. Desde su emplazamiento elevado se disfruta de una vista magnífica sobre el Danubio.

Terminaremos el día en Regensburg, en español Ratisbona, una de las ciudades medievales mejor conservadas de Alemania. Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conserva abundante arquitectura románica y gótica, callejuelas estrechas y el impresionante puente de piedra sobre el Danubio, que durante siglos fue un punto clave del comercio europeo.

Finalmente hemos llegado al corazón de las cervezas típicas de Baviera. Aquí dominan especialmente las cervezas de trigo (Weissbier o Weizen) y la Helles, una cerveza clara, equilibrada y refrescante, menos amarga que una Pils y perfectamente adaptada a las tabernas y jardines cerveceros del sur.

Noche en el centro de Regensburg

Día 7: Regensburg - Hallertau - Passau

Al sur de Regensburg (Ratisbona) entraremos en la zona de plantaciones de lúpulo más importante del mundo: la Hallertau. Esta región produce aproximadamente un tercio de la producción mundial de lúpulo y exporta a más de 70 países, especialmente a China, Japón y, sobre todo, a Estados Unidos, donde muchas de las casi 10.000 cervecerías artesanales valoran enormemente el lúpulo alemán por su calidad y estabilidad aromática.

A principios de septiembre la región se encuentra en plena temporada de recogida. Con un poco de suerte podremos observar el proceso de cerca. En cualquier caso, visitaremos el Museo del Lúpulo de Alemania, que explica su cultivo, su historia y sus propiedades fundamentales para el equilibrio, el aroma y la conservación de la cerveza.

Probaremos una especialidad local muy singular: la Grünhopfenbier, cerveza elaborada con lúpulo fresco. Normalmente, el lúpulo se seca para garantizar su conservación, a menudo se prensa en pélets o incluso se transforma en extracto concentrado. En el caso de la Grünhopfenbier, el lúpulo se añade fresco, dentro de las 24 horas posteriores a la cosecha. El resultado es una cerveza especialmente aromática y estacional, que suele encontrarse únicamente en esta zona y durante el otoño.

Después de esta experiencia única, nos espera otra igualmente auténtica. No iremos a la masificada Oktoberfest de Múnich, invadida cada año por visitantes de todo el mundo, sino que asistiremos a una fiesta popular genuinamente bávara: la "Dult de Otoño" en la ciudad de Passau.

Es una celebración lo suficientemente grande como para disfrutar de cerveza y especialidades de la gastronomía bávara en varias carpas, pero conserva un ambiente mucho más local y cercano. Habrá música y folclore tradicional, y el entorno no podría ser más bonito: Passau se encuentra en la confluencia de tres ríos, un escenario natural que aporta un encanto especial al final de esta jornada.

Noche en Passau

Día 8: Passau - Múnich

Hoy llegaremos al destino final del viaje, la capital de Baviera Múnich. En camino haremos dos paradas : Primero cruzaremos la frontera austríaca para detenernos brevemente en Braunau am Inn, ante la casa natal de Adolf Hitler. Será una parada breve y reflexiva: conocer un país también implica no ignorar su pasado.

Después visitaremos una obra de arte religioso muy especial en la pequeña localidad de Altötting. Un cuadro panorámico gigante de 95 metros de largo y 12 metros de altitud escenifica la crucifixión de Cristo. El grupo de artistas había viajado expresamente a Jerusalén para poder representar el paisaje de manera más auténtico posible.

Dedicaremos el día completo a conocer los lugares más importantes de la capital bávara. Recorreremos los lugares más emblemáticos de Múnich empezando por el Viktualienmarkt, el gran mercado al aire libre de la ciudad, y la cercana Marienplatz, corazón histórico y simbólico de Baviera. Desde allí pasaremos por la Frauenkirche, con sus inconfundibles torres gemelas, y por Odeonsplatz y el Hofgarten, espacios clave de la Múnich monumental y cortesana.

El contraste llegará en el Englischer Garten, uno de los parques urbanos más grandes del mundo, donde veremos la sorprendente ola de surf en pleno centro urbano y pasearemos por el barrio bohemio de Schwabing.

El recorrido se completa en la Königsplatz, con su arquitectura neoclásica inspirada en la antigüedad clásica, y, cómo no, con una visita a las dos cervecerías más famosas de la ciudad: la tradicional Löwenbräukeller y el legendario Hofbräuhaus, auténticos templos de la cultura cervecera bávara. También podemos visitar la cervecería de la famosa Paulaner, algo apartada del centro, y alguno de sus clásicos Biergärten, parte inseparable de la vida social muniquesa.

Noche en el centro de Múnich

Día 9: Múnich y vuelo de regreso

Según los horarios de los vuelos de regreso, aún dispondremos de tiempo para seguir descubriendo rincones de Múnich, una ciudad que siempre ofrece algo más: un museo pendiente, un mercado que visitar o una última terraza donde brindar por el viaje.

Quien lo prefiera podrá disfrutar de tiempo libre para pasear con calma, hacer compras o profundizar en intereses personales. Traslado al aeropuerto internacional para tomar el vuelo de regreso a vuestros lugares de origen.

  INCLUYE:
  • 8 noches en habitación doble en hoteles de buena calidad.
  • Transporte en un vehículo cómodo y adecuado al tamaño del grupo (minibús de hasta 9 personas).
  • Traslados entre aeropuertos y hoteles.
  • Acompañamiento por un guía nativo experto en el destino y de habla castellana, catalana y alemana durante toda la duración del viaje.
  • La organización y coordinación del viaje, incluyendo si se desea, la compra de los billetes de avión.

Si viajas solo tienes la opción de compartir habitación con otro viajero de tu mismo sexo.

  NO INCLUYE:
  • Vuelos de ida y vuelta
  • Comidas (en algunos hoteles habrá desayuno gratuito)
  • Entradas
  SOBRE EL PRECIO:

Suplemento de habitación individual: 690 €

Viaje en grupo

Grupo reducido de 5-8 personas

Es un viaje en grupo abierto a cualquier persona que se quiera unir.

Es un viaje apto para adultos de todas las edades.

Viaje para disfrutar del destino

Viaje donde se trata de conocer lo mejor posible el destino, sin centrarse en una actividad en concreto. Es el tipo de viaje indicado para alguien que quiere ir a un destino y ver sus mayores atracciones turísticas.

Nos alojamos en hoteles buenos de clase turísta en zonas centricas de las ciudades. Alojamiento en habitación doble. Suplemento de habitación individual: 690 Euros.

Viajaremos en un coche/minibús cómodo y adecuado para el tamaño del grupo.

Exploraremos el oeste y el sur de Alemania a través de su variedad de cervezas. Tastaremos las especialidades locales -incluso unos tipos bastante exóticos - en tabernas rústicas y tradicionales. Visitaremos cervecerías, museos, sitios históricos y una fiesta popular tradicional del tipo Oktoberfest, pero menos masificada y turística. Embarcaremos a hacer un pequeño crucero por el Danubio. Realizaremos paseos por ciudades y caminatas de hasta 5 kilómetros máximo sin ninguna dificultad.

También es un viaje indicado para aficionados a la fotografía, ya que recorre una gran variedad de paisajes, ciudades históricas y escenas cotidianas llenas de carácter. Además, prestaremos especial atención a la cocina alemana, a menudo infravalorada, descubriendo su riqueza regional, su calidad y su estrecha relación con la historia y el territorio.

Información de visados

Los viajeros españoles no requieren ninguna documentación especial, pueden viajar con el DNI.


Información de vacunas y salud

No hay requerimientos de vacunas y salud. Sin embargo, es importante llevar la tarjeta sanitaria europea o contratar un seguro de viaje.


Guías y Conductores

Vuestro guía es Alemán, licenciado en historia y geografía, con dominio del castellano, catalán y alemán, residente en España desde hace 27 años y con 18 años de experiencia como guía de viaje.


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