Dado mi Índice BUV, yo creo que no tengo viaje, sino viajes, sobre todo momentos de cada viaje. Todos los viajes empiezan cuando los imaginas, y aunque no siempre se hagan realidad,  tienen sus momentos.  Creo que no es tanto la planificación material como empezar a respirar sensaciones que crees que puedes sentir cuando llegues a tu destino.

La sensación de ver un elefante o un león en pleno desierto del Masai-mara, hospedarte en un bungalow en los viajes a Costa Rica en plena selva tropical, incluso mi primera visita a Disneyland en Anaheim cuando todavía era algo inusual y Disneyland no era sinónimo de fanfarria, fueron para mí una sensación de auténtico flotar.

vista aérea

Pero a veces no hace falta ir a esos destinos exóticos y caros para sentirlo, un buen fin de semana en una casa rural con muchas setas en buena compañía puede ser también motivo de «vuelo».