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Viajes a Tibet
- Sin duda, el antiguo país de los lamas es uno de los destinos fetiche para quienes busquen tranquilidad y meditación, pero también para los amantes de los paisajes asombrosos. El Tíbet es actualmente una región autónoma bajo el control de la República Popular de China, que invadió los antiguos dominios del Tíbet en 1950. Se considera que los años de dominación China han causado un enorme daño a la cultura ancestral de un país con un fortísimo tradicionalismo basado en la corriente Vajrayana del budismo.
A pesar de ello, un viaje al Tíbet, situado la cordillera del Himalaya, es una de esas experiencias capaces de sorprender incluso a los viajeros más experimentados, ya que sus posibilidades son variadas e increíbles. Observar varias especies de animales en peligro de extinción, como el oso panda gigante o el panda rojo; realizar impresionantes trekkings en las montañas más altas del mundo, como Kangrinboque o Xixabangma; disfrutar de increíbles vistas a 5.000 metros de altura; observar cada detalle de los templos y monasterios budistas o conocer la gastronomía, cultura y modo de vida de sus gentes y de los espirituales lamas son algunos de los atractivos que plantea el turismo en el Tíbet.
Un turismo que, por desgracia, no se está gestionando correctamente durante los últimos años. La explotación masiva del entorno natural tibetano para la caza y la pesca o la construcción de hoteles, carreteras e infraestructuras de comunicación le están quitando progresivamente al Tíbet ese aire de última frontera virgen terrenal y espiritual que lo convirtió en uno de los destinos de viaje más deseados de las últimas décadas.