Tras el golpe de estado militar acontecido el 21 de marzo de 2012 en Mali, la inestabilidad en el país africano ha ido en aumento. Pese a sus discrepancias, tuaregs e islamistas acabaron haciendo suyo el 65% del territorio del país y, en enero de 2013, Francia se vio forzada a enviar tropas para, según los expertos en geopolítica, defender sus intereses en la zona del Sahel. Aunque varios países aliados de Francia apoyan logísticamente al ejército galo, Francia está sola en el conflicto. Ahora mismo, recomendamos no organizar ningún viaje a Mali, pues el ejército francés sigue desplegado en la mayoría del país y los enfrentamientos con los rebeldes son habituales. Cuando la situación es más estable, por norma general, no es recomendable aventurarse en solitario y sin el consejo y apoyo de un guía experimentado por territorio de las provincias de Tombuctú, Gao y Kidal. Lo mismo se aplica para la región del País Dogón. El motivo es la presencia de bandas armadas que se dedican al bandolerismo y, en ocasiones, al secuestro de extranjeros. Recomendamos, por lo tanto, extremar las precauciones en dichas zonas siempre que se viaje al país africano.
>>Viajes a Mali
Aquellos que estén interesados en viajes a Mali tendrán que saber que éste se encuentra entre la lista de los países más pobres del mundo. La vida de Mali está fuertemente polarizada entre la presencia del Sahara al norte y del río Níger al Sur. Y pese a no ser una de las zonas con más patrimonio (natural o arquitectónico) de África, turísticamente alberga algunas joyas como la mítica ciudad de Tombuctú, destino y partida de las grandes caravanas del comercio en el África occidental. De especial interés es también el País Dogón, cuyas viviendas han sido designadas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en donde, a pesar de la influencia del turismo, sus habitantes, mayoritariamente agricultores y herreros, conservan tradiciones milenarias.
Sin embargo, los que quieran realizar viajes a Mali deberán conocer previamente la situación política y social del país en ese momento concreto. Tras el golpe de estado militar acontecido en marzo de 2012, la vida diaria en Mali resulta bastante peligrosa para los viajeros, que sobre todo, necesitarán contar en sus viajes con un guía especializado y nunca ir por libre. A nivel sanitario, se trata de un territorio complicado, un inconveniente que se suma a los casos de bandidaje e incluso secuestros que se han dado en los últimos años. En todo caso, y siempre que se viaje en una época relativamente estable, nos encontramos ante un destino fascinante en lo antropológico y cultural, así como en sus salvajes paisajes. Los viajes a Mali siempre representan una experiencia diferente.
