Qué ver en Tokio
- Ir al mercado de pescado de Tsukiji a primera hora es fundamental y casi obligatorio en un viaje a Tokio, aunque duela madrugar. La subasta de atunes es un espectáculo, incluso vista desde el redil donde meten a los turistas. Hay algunas épocas del año en la que se cierra a los viajeros, por lo que es mejor consultarlo antes.
- El domingo hay que ir al parque Yoyogi Koen. Los personajes más pintorescos de Tokio se concentran en una pequeña superficie, para deleite de la vista y sentidos.
- Empezar la ruta turística a Tokio por Harajuku y Omotesando y luego dirigirse hacia otros barrios más movidos como Shibuya o Shinjuku. Si el primer lugar que se pisa en Tokio es Shinjuku, los receptores de información del cerebro pueden bloquearse.
- La comida en Tokio es espectacular. Hay que probar todas las especialidades, por muy raras que nos parezcan. No perderse el Ramen (fideos en sopa), sorbidos en una barra de cualquier mini restaurante de cualquier barrio.
- Ir al cruce de Shibuya en hora punta para observar cientos de personas cruzando pasos de cebra simultáneamente.
- Si sólo se va a visitar Tokio, merece la pena ir al santuario Meiji Jingū y a algún templo, por ejemplo el de Asakusa. Si después (o antes) se va a ir a Kioto, en Tokio es mejor concentrarse en el bullicio, las luces y las tiendas.
- Los amantes de las compras tienen su paraíso en Tokio. Bricolaje en la que probablemente sea la mejor tienda de cosas del mundo: Tokyu Hands; juguetes en Kiddyland; electrónica en el barrio de Akihabara; manga, en inglés y en japonés, en multitud de librerías; etc etc.
- Si quieres despedir el día con una fascinante puesta de sol, lo mejor es ir a Odaiba: allí disfrutarás de las mejores vistas del puente Rainbow y de la Bahía de Tokio. Además para ir tendrás que coger la futurista línea de metro Yurikamome que funciona sin conductor.
- Algunas excursiones de día desde Tokio que merecen la pena son las que van al monte Fuji, a Nikko y a la imprescindible Kamakura.
- Mirar el calendario de combates de Sumo (solo luchan unas cuantas semanas al año) y comprar una entrada antes de que se agoten.
