Qué ver en República Checa
- Además de Praga, uno debe visitar alguna de las otras ciudades checas interesantes, especialmente Cesky Krumlov y Brno.
- Beberse una o varias cervezas checas, no necesariamente de las marcas más importantes: hay muchas y de sabores muy variados. El mejor sitio para probarlas, en las ruidosas cervecerías, preferiblemente una donde no haya turistas.
- Internarse caminando o en bicicleta en uno de los encantadores bosques checos. Los senderos son muy numerosos y están bien señalizados.
- Asistir a la ópera por un precio muy inferior al que se suele pagar en las grandes capitales europeas. Por ejemplo, en la sala de conciertos Rudolfinum de Praga.
- Bajar en rafting o kayak alguno de los ríos checos (Vltava, Berounka, Luznice,…). Hay multitud de lugares donde organizar la bajada y existen sectores para todos los niveles.
- Praga: la capital, su ciudad más impactante y decenas de cosas que no hay que perderse: edificios, iglesias, un castillo, un puente, bares, restaurantes y un ambiente que la hacen un lugar muy especial.
- Visitar alguno de los castillos checos. El más famoso es Karlstejn pero hay muchos más: Krivoklat, Kokorin, Hluboka,…
