Qué ver en Malasia
- Una de las actividades más destacadas de un viaje a Malasia es ver animales. Elefantes salvajes (y por tanto muy complicados de ver) en Taman Negara, monos narigudos en Bako, orangutanes en Kuching, buceando en Sabah o en las islas Perhentian, y aves por todo Malasia.
- Si uno puede permitirse dedicarle unos días, en un viaje a Malasia no debe faltar Borneo. Eso implica hacer un vuelo, algo de dinero extra y perder unas horas preciosas, pero la isla no le defraudará: el parque nacional de Bako, las longhouses más allá de Kapit o cualquiera de las maravillas naturales de Sabah justifican por sí solos el viaje.
- Si además de vivir la verdadera Malasia uno quiere emplear un par de jornadas de sus vacaciones en relajarse y disfrutar, no puede dejar pasar la oportunidad de tumbarse en unas de las mejores playas del mundo, las que ofrecen las islas del este de Malasia.
- Uno de los encantos de viajar a Malasia es su multiculturalidad y, como en la mayor parte de Asia, su espiritualidad. Para comprobarlo, visitar un templo budista y hablar con un chino. Ir a una mezquita y hacer lo propio con un malayo. Entrar en un templo hindú y repetir la operación con un indio. Hablar, escuchar, observar,... los habitantes de Malasia nunca dejarán de sorprenderte.
- Para los aficionados al deporte del motor, la fórmula uno (F1) tiene una cita desde 1999 en el circuito de Sepang, convirtiéndose la prueba en otra de las atracciones turísticas de Malasia.
- Dedicar al menos un día a ir de compras en Kuala Lumpur y a contemplar las Torres Petronas.
- Frente a la costa noroeste de Malasia, la isla de Penang, tradicionalmente conocida como ‘La perla de oriente’, se ha convertido en otro importante enclave turístico gracias a sus grandes hoteles, actividades en la playa y abundancia de centros comerciales.
