Qué ver en Fez
- Una visita del perímetro amurallado de Fez al atardecer permite apreciar sus intensos colores. También es muy recomendable recorrer las diferentes puertas (Babs) de la ciudad antigua.
- Entre los principales monumentos y lugares de interés cabe destacar las mezquitas de El-Qaraouiyyîn y Ech-Cherabliyyîn, el museo del palacio Batha y la Madraza de Bou Irania.
- Los jardines de Bou Jeloud permiten relajarse antes de ir a cenar a algún restaurante tradicional marroquí. Si se tiene un presupuesto desahogado, el Palais Jamaï ofrecerá además de magnifica comida unas vistas inigualables de la medina.
- El zoco de los tintoreros, a pesar de su nauseabundo olor, dejará en la retina del viajero una huella imborrable.
- Comprar telas, especias y joyas en los bazares (trabajando nuestra técnica de regateo). Los productos artesanales que se consiguen aquí son de mayor calidad que en otros puntos de Marruecos.
- Pasar una tarde en un hamman y recibir un masaje. Procurar elegir uno que no sea turístico. Los marroquíes son buenos conversadores y el hamman es el momento del día para relajarse y charlar.
- En apenas una hora de viaje de Fez se llega Meknes otra de las ciudades imperiales. Es quizá no tan impresionante como su hermana mayor, pero tiene una medina y un conjunto de murallas y puertas magníficamente conservadas. En Meknes hay menos turismo y menor presión sobre los que llegan. Otra opción es acercarse a Volúbilis el yacimiento romano mejor conservado de Marruecos.
- Si se cuenta con unos días, hacer un curso sobre rudimentos básicos del árabe e historia Marroquí.
- En general, recorrer las calles de la medina de Fez (http://www.buscounviaje.com/blog/libros-viaje/viajando-por-marruecos-con-paul-bowles-la-casa-de-la-arana/) (intentando no perderse) es una actividad en su misma que justifica el viaje.
- Visitar la escuela teológica de Medersa Bou Inania construida en 1350 y el mercado Henna Souq, especializado en tintes para el cabello y tatuajes que se realizan las mujeres en las celebraciones de Fez.
