Qué ver en Eslovaquia
Bratislava, la capital de Eslovaquia, es una ciudad cuyo centro histórico de arquitectura barroca (propia de su pasado austrohúngaro) está plagado de terrazas y restaurantes vanguardistas, y es muy animado durante el verano.
Los baños termales forman parte de la tradición eslovaca. En un viaje a Eslovaquia es muy recomendable probarlos, sobre todo después de una jornada de esquí. Por ejemplo, en los complejos termales de Trencianske Teplice y de Pièstany.
Las riberas del Danubio constituyen un paseo excelente en bicicleta, patines o a pie. También se puede hacer como excursión en barco.
Las montañas de Eslovaquia son un destino perfecto para los entusiastas de las actividades al aire libre y ofrecen cientos de kilómetros de senderos muy bien cuidados.
En los Altos Tatras, tomar el teleférico que sube al lago Skalnate Pleso. Después, continuar hasta lo alto de Lomnickiy stit, a 2634 msnm. Desde ahí, las vistas de los Tatras son maravillosas.
El Slovenski Raj (paraíso eslovaco) es un parque nacional muy popular entre los eslovacos por su belleza excepcional y su riqueza natural. En él se encuentra Dobsinska, la cueva glacial más bonita y famosa.
Otra de las atracciones de Eslovaquia son las casas de madera pintadas de colores, por ejemplo las del tradicional pueblo Zdiar.
