Qué ver en China

  • La Gran Muralla China es, sin duda, uno de los mayores atractivos turísticos del país. Declarada como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, el viajero podrá visitar a fondo esta increíble obra arquitectónica en las dos secciones abiertas al público: Badaling y Mutianyu.
  • De la capital, Pekín, hay dos lugares que no pueden dejar de visitarse en cualquier viaje a China: la Ciudad Prohibida y la Plaza de Tian'anmen. Si el tiempo lo permite, tampoco hay que perderse otros de los muchos lugares de interés turístico de la ciudad, como el Palacio de Verano, el Templo del Cielo, el Templo de los Lamas o el mercado de Donghuamen.
  • Viajar en tren desde Pekín hasta las altiplanicies del Tíbet y fascinarse con el Palacio de Potala; el Monasterio Jokhan; el Palacio Norbulingka, antigua residencia del Dalai Lama; o el Monasterio de Sera, donde residen un gran número de monjes budistas.
  • En el camino hacia el Tíbet, es una gran idea detenerse en la extraordinaria ciudad de Xi'an, donde aguardan el Barrio Musulmán, la Gran Mezquita y, sobre todo, el impresionante y archiconocido ejército de guerreros de terracota que custodiaba la tumba del emperador Qin Shi Huang.
  • Guilin y Yangshuo, donde el viajero podrá disfrutar de un entorno natural de una belleza increíble, es otra de las paradas recomendadas, especialmente si se opta por realizar un pequeño crucero por el río Li y visitar la Colina de la Trompa de Elefante. Instantáneas como la de las pagodas saliendo sobre las aguas del lago Shanshu de Guilin son absolutamente imborrables.
  • Shanghái es una de las ciudades más influyentes del país y una de las metrópolis más ajetreadas del planeta. Entre sus casi infinitos puntos de interés turístico destacan el Jardín Yu, el Templo del Buda de Jade, el Bund y, por supuesto, el omnipresente río Huangpu.
  • En la periferia de Shanghái, pueden encontrarse poblaciones tan interesantes como Suzhou, más conocida como la “Venecia Oriental” debido a sus canales interiores. Hangzhou, otra de las localidades cercanas a Shanghái, es poseedora de los jardines más impresionantes de China.
  • Realizar una pequeña ruta a caballo por alguno de los desiertos del norte o el oeste de China, rememorando a los comerciantes que realizaban el recorrido de la Ruta de la Seda. Las fronteras con Mongolia, Pakistán o Kazajstán fueron mudos testigos, hace siglos, del paso de miles de caravanas y de ataques de salteadores de caminos.
  • Dejarse caer por la fascinante Hong Kong y, además de disfrutar de su pintoresco ambiente, recorrer algunos de sus principales puntos de interés, como el Pico Victoria y la zona de la bahía o la zona de Tsim Sha Tsui, desde donde se divisa la frenética urbe en todo su esplendor.
  • Si queda algo de tiempo, una gran manera de complementar el viaje a China es explorar la provincia de Yunan. Allí aguardan ciudades como Lijiang, dueña de la Montaña de Jade y del famoso Bosque de Piedra, o Shangri-La, donde está ubicado el famosísimo monasterio de Sumtseling Gompa, toda una referencia en el mundo budista.
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