Qué ver en Capitales del Báltico

  • Gamla Stan o la ciudad vieja, donde se concentran las tradicionales casitas suecas. Es fundamental perderse caminando entre sus calles para de repente descubrir que uno está frente al Palacio Real o el Ridderhuset.

  • Fotografiarse junto a la sirenita, estatua situada en los muelles e imagen más típica de la ciudad.

  • Visitar los museos de la ciudad encabezados por el excelente Ermitage y el museo ruso.

  • Tallin es una impresionante joya medieval desconocida para la gran parte de la población del sur de Europa. Entre sus muchos monumentos y atracciones son imprescindibles el ayuntamiento, la catedral, sus iglesias góticas y el monasterio dominicano. Las mejores vistas son desde el patio del rey danés.

  • El Parque de Atracciones Tívoli es otro de los atractivos turísticos que no hay que perderse.

  • A poco espíritu científico que uno tenga, es inevitable entrar en el pequeño museo de los Nobel, en el corazón de Gamla Stan.

  • Tomar uno de los muchos barcos que ofrecen paseos por los canales y el río Neva. Las vistas y posibilidades de fotografiar los edificios más significativos compensan el precio sin duda alguna.

  • Contrariamente a lo que uno pudiera pensar, Tallin es cara, aunque sin llegar al nivel de las capitales europeas. Los hoteles y restaurantes no son baratos, aunque sí lo es la bebida, lo que alegrará a aquellos que les guste salir por la noche a divertirse.

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