Cómo es India
Las mayores dificultades para viajar a India son el abrasador clima durante la mayor parte del año y las lluvias torrenciales del monzón, dejando un estrecho margen de condiciones óptimas durante los meses de noviembre a enero.
Lo mejor; la calidad humana de la población local y lo enriquecedor de adentrarse en un país tan apabullante como apasionante. Hay un antes y un después de visitar India.
Para los que no deseen tener muchas sensaciones fuertes, existe la posibilidad de “refugiarse” en la provincia de Goa. Playas y establecimientos hoteleros con estándares occidentales y la mejor gastronomía (goana) del país.
Las condiciones higiénicas generales del país son muy malas. Incluso si uno se aloja en un hotel de cinco estrellas, tendrá que soportar olores nauseabundos nada más salir a la calle, en los servicios de las estaciones de tren y autobús e incluso en muchos de los restaurantes.
El sur y el interior albergan la belleza de la India rural. Eternos campos de arroz y cereal, palmerales y rebaños de búfalos vigilados por ancianos consumidos cayado en mano.
La Costa Este permite recorrer rutas menos frecuentadas por los turistas. En ella se encuentran, como principales ciudades, Calcuta, en el norte y Chennai, en el sur.
El bullicioso, desorganizado y sucio norte de la India, ofrece la posibilidad de hacer magníficos trekkings en la cordillera del Himalaya, zambullirse en el río más sagrado del país, el Ganges y visitar ciudades míticas como Delhi (la capital) y Benarés.
