Cómo es Bratislava
- El casco histórico, Stare Mestska, es peatonal y se accede a él por cinco lugares distintos, siendo el más popular la Puerta de San Miguel o Michalska Brna.
- Bratislava está bien comunicada con tranvías, autobuses y trolebuses con horarios fiables. Los tickets, de 10, 20, o 30 minutos se compran en los kioscos y tiendas de prensa y son válidos para cualquiera de esos medios de transporte.
- Bratislava esta llena de contrastes: en un paseo desde el barrio Petrzalka, el viajero pasará de admirar impresionantes edificios a contemplar los típicos bloques de apartamentos grises de hormigón construidos durante el comunismo.
- El Danubio atraviesa majestuoso la ciudad y le confiere esa personalidad que tienen todas las ciudades con grandes ríos.
- En Bratislava, además de la cocina internacional de cualquier capital europea, se pueden probar todas las especialidades gastronómicas eslovacas: goulash, carne de caza aderezada con frutos del bosque, sopa de ajo servida dentro de una hogaza, los halusky, una especie de “gnocci” de patata, deliciosos helados y palachinqui (creppes).
- La ciudad tiene un aeropuerto internacional, numerosas conexiones con toda Europa y operadores de bajo coste que ofrecen vuelos baratos a Bratislava.
- En Bratislava los hoteles son algo más baratos, al igual que en el resto de Eslovaquia, que en otras capitales de países centroeuropeos.
- Aunque no alcanza el nivel de sus vecinas: Viena, Praga o Budapest, el turismo aumenta cada año y se está convirtiendo en una fuente importante de ingresos de Bratislava.
