No son todavía las siete de la mañana cuando la suave luz de Essaouira (Marruecos) resbala por el zócalo de mi ventana y empieza a acariciarme. Me incorporo, me calzo las sandalias y voy hasta la cocina para tomar un zumo de naranja. Nada me preocupa y me espera un día en el que sólo [...]


